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Cómo cuidar las orejas de pelo de tus Cup Rabbits

Detalle de una figura Cup Rabbits Fruit Milk Matcha con orejas de pelo

Seamos sinceros: la primera vez que sacas una Cup Rabbits de su caja, lo primero que haces es tocarle las orejas. Es inevitable. Ese pelito esponjoso es una de las señas de identidad de estas figuras, y también la parte que más se estropea si la dejas a su suerte. El cuerpo es de PVC y aguanta lo que le eches, pero las orejas piden un poco de cariño.

Aquí va una guía cortita y realista para que tus conejitos sigan teniendo las orejas suaves y en su sitio, sin necesidad de productos raros ni rituales complicados.

Primero, qué son esas orejas

Las orejas de las Cup Rabbits están hechas de pelo sintético, no natural. Eso es una buena noticia para el cuidado: el pelo sintético no se apolilla, no le afecta la grasa como al pelo animal y tolera bien un cepillado suave. La figura mide unos 6,5 cm, así que hablamos de orejas pequeñas y delicadas, pegadas a un cuerpo de PVC rígido.

Lo que le pasa al pelo sintético con el tiempo es lo previsible: se apelmaza, coge polvo y, si lo maltratas, se encrespa o pierde esa caída tan mona. Nada de esto es grave, y casi todo se previene con dos minutos de atención de vez en cuando.

El momento unboxing

Cuando abres la caja, las orejas suelen venir un poco aplastadas por el embalaje. Es normal. No te asustes ni pienses que te ha tocado una figura defectuosa.

Dale un par de sacudidas suaves y, con los dedos, ve separando el pelo hacia su forma natural. En la mayoría de los casos recupera el volumen solo en unas horas, según va “respirando” fuera de la caja. Si tienes prisa, un cepillado muy ligero acelera el proceso (ahora vamos con eso).

Este es también buen momento para guardar bien la carta de identidad que viene dentro, pero eso es otra historia.

Peinar sin dramas

Sí, se pueden peinar. Y ayuda mucho.

Usa un cepillo de cerdas suaves y pequeño: sirve un cepillo de pestañas o cejas limpio, uno de esos mini cepillos de maquillaje, o incluso un peine de púas muy finas para muñecas si eres de los que colecciona en serio. Ve de la base a la punta, con movimientos cortos y sin tirar. La idea es desenredar y devolver la caída, no arrancar pelo.

Dos avisos de sentido común:

  • Nada de calor. Ni secador, ni plancha, ni agua caliente. El pelo sintético se deforma con el calor y no hay vuelta atrás.
  • Poco y suave gana a mucho y fuerte. Es mejor un repaso rápido cada pocas semanas que una sesión bestia cuando ya está hecho un desastre.

Los enemigos del pelo

Si quieres que tus orejas duren impecables, vigila estas tres cosas:

El polvo. Es el peor y el más constante. El pelo sintético lo atrae como un imán, sobre todo si tienes las figuras a la vista todo el día. Un soplido, una brocha suave o una perilla de aire (de las de limpiar objetivos de cámara) lo quitan en segundos. Hazlo de vez en cuando y no dejes que se acumule.

El sol directo. La luz del sol dando de pleno durante meses puede apagar los colores, tanto del cuerpo como de las orejas. Busca un sitio luminoso pero sin que le caiga el sol directo horas y horas.

La humedad y la grasa de las manos. Tocarlas está permitido (para eso están), pero manos limpias y secas. La grasa apelmaza el pelo con el tiempo. Y evita sitios muy húmedos, tipo baño, donde el pelo se queda lacio.

Si se manchan

Puede pasar: un dedo con chocolate, una gota de refresco, lo que sea. Antes de agobiarte, prueba lo mínimo.

Para una mancha localizada, humedece un bastoncillo o un trocito de algodón con agua fría (o, como mucho, una gota de jabón neutro muy diluido) y da toquecitos suaves sobre la zona, sin frotar como si fregaras. Luego seca con un paño limpio dando toques y deja que se airee.

No metas la figura entera bajo el grifo ni la sumerjas: el cuerpo de PVC no lo necesita y podrías colar agua por donde no debe. Y olvídate de productos agresivos, alcohol o disolventes; el pelo sintético no perdona.

Cuando esté seca del todo, un cepilladito para devolver el volumen y como nueva.

A la hora de exponerlas o guardarlas

Si las tienes en vitrina o estantería, ya vas ganando: menos polvo y menos manos encima. Deja un poco de aire alrededor para que las orejas no queden aplastadas contra otra figura o el cristal.

Si guardas alguna sin abrir o la vas a tener un tiempo en su caja, mejor en un sitio seco, fresco y sin sol. Y si te la llevas de viaje, protégele las orejas para que no viajen aplastadas todo el trayecto.

Al final es lo de siempre con los art toys: poco esfuerzo, hecho con cierta regularidad, y tus conejitos aguantan preciosos años y años.

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Preguntas rápidas

¿Las orejas son de pelo natural? No, son de pelo sintético. Eso las hace más fáciles de cuidar: no se apolillan y toleran bien un cepillado suave.

¿Se pueden lavar las orejas? Solo manchas puntuales, con agua fría y toques suaves. Nunca sumerjas la figura entera ni uses agua caliente o disolventes.

¿Con qué las peino? Con un cepillo de cerdas suaves y pequeño (de pestañas, de maquillaje o un peine fino de muñecas), siempre de la base a la punta y sin tirar.

Me han llegado con las orejas aplastadas, ¿es un defecto? No. Es por el embalaje. Recuperan volumen solas en unas horas, y un cepillado ligero ayuda. Si tienes dudas, escríbenos o pásate por la FAQ.